No hay nada más moderno que lo clásico,
dijo después.
Y esa contradicción saco a bailar a
Einstein y a María Elena Walsh
En mi mundo al revés.
Siendo presencia en
cómo, siento conciencia con el lodo.
Claro como el amor, que su expansión es
hacia el centro.
Ver las estrellas, consciente de verlas para adentro.
Y creer en lo que veo y también ver lo que
creo.
Entre creí crear no
hay diferencias de importancia.
Al sol y al corazón
seguro hay la misma distancia.
Si las palabras acarician,
matan y abrazan ¿Por qué
no se las quitan como al cuerpo mismo
desde antes de nacer?
Cambiando el cuento que me cuento sobre
el tiempo,
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